Windows · Playstation 4 · Xbox One · Nintendo Switch

Spleen: nostalgia a la acuarela

- by

Nunca crecemos del todo. Una magnífica noticia si implica conservar a nuestro niño interior, su inocencia e ilusión, pero una pésima nueva si conlleva que no somos capaces de librarnos de los fantasmas del pasado. A Johann, el protagonista de Spleen, le ocurren ambas cosas: añora la niñez, pero regresar a ella supone enfrentarse a traumas que todavía le persiguen como adulto. Por suerte, Johann cuenta con la ayuda de Spléntik, una criatura gatuna que le permite entrar en el Mundo Infantil y vencer a las manifestaciones de sus tormentos. Todo ello mientras intenta balancear su misión con su vida adulta, que tampoco es ni mucho menos envidiable.

El mayor atractivo de Spleen, más allá de su apolíneo apartado gráfico a la acuarela, es su forma de combinar los frenéticos momentos slash ‘em up en el Mundo Infantil con el rutinario life simulator que es la vida adulta de Johann. Ritmos totalmente opuestos que dan espacio a la diversión más pura, la de machacar botones para defenestrar a las fuerzas del mal, y a la reflexión más madura. Porque los enemigos a los que batimos en el Mundo Infantil son recuerdos enquistados, lágrimas amargas y sinsabores de toda índole que todavía hoy interrumpen la felicidad de Johann. En Spleen hay una reflexión muy potente sobre el autocuidado y la madurez que nos invita a aceptar los errores pretéritos y a impedir que condicionen nuestro futuro.

Cada vez que derrotamos a una de esas encarnaciones de nuestros miedos de infancia, la vida adulta de Johann mejora levemente. Con nuestra ayuda, el protagonista será capaz de romper con su rutina, recuperar viejas amistades, conocer a gente nueva y darse un respiro en el sofá de su casa. A su vez, eso nos permitirá estar mejor preparados para derrotar a las atrocidades que perturban al alter ego pueril de Johann. Una suerte de círculo virtuoso en el que enderezar su pasado contribuye a un mejor presente, que a su vez facilita que el protagonista sea capaz de encarar sus miedos de infancia. Al explicitar esa dualidad en mecánicas tan distintas (el arcade inocente y el life sim más pausado), Spleen consigue una variedad jugable encomiable.

Su poderoso argumento, empero, no es su único atractivo. Como ya he comentado, sus gráficos dibujados a mano atraparán la atención de cualquiera desde el primer instante. A cargo del francogermano Yann Penno, el apartado visual de Spleen es harto reminiscente de GRIS, otra joya en lo visual. Para mí, lo de este indie tiene algo más de mérito por lo frenético de su combate en el Mundo Infantil, una auténtica mina de escenas bellísimas. Basta con admirar su tráiler para quedarse prendado de su estética, así como de una banda sonora en sintonía merced a Neha Patel.

Con un argumento tan profundo e interesante y un apartado audiovisual excelso, Spleen promete convertirse en una de las joyas indies del futuro cercano. La obra de Pamplemousse acaba de cerrar con éxito su campaña en Kickstarter, donde se deja caer abril de 2021 como primera fecha que apuntarse en la agenda. Hasta entonces, consulta el perfil del estudio en Twitter y su página web para estar al tanto del progreso de Spleen. Desde Pamplemousse se asegura que el título llegará a PC y a las principales consolas, aunque todavía no especifican a cuáles.