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Steel Sword Story: la nostalgia es cruel

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Azul lo ha perdido todo. Tras la inesperada traición de Rufus al reino, no hay amada por la que levantarse cada mañana, un estatus del que enorgullecerse o un honor que defender. No obstante, lo bueno de no tener nada que defender es que implica que tampoco hay nada que perder. Por eso, Azul es la persona idónea para restablecer la paz y hacer que Rufus pague por sus actos. Debo reconocer que he mentido nada más arrancar estas líneas; Azul sí conserva ciertas cosas. No ha perdido su ágil doble salto, su pericia combatiendo ni su espada oxidada. De todo ello depende el futuro del reino en Steel Sword Story, un indie desafiante.

Obra de 8bits Fanatics, su nuevo título hereda toda la mala baba plataformera de 1001 Spikes, su anterior trabajo. Si los retos y trampas de aquel videojuego cobraron cierta reputación de infames, los de Steel Sword Story recorren esa misma senda de hijueputismo. Encarnación fidedigna del old school plataformero, este indie demanda precisión en cada salto y maestría en cada tajo a los múltiples engendros que pueblan los niveles. Avanzar, saltar, rajar y, si la cosa se tuerce, recurrir a la magia. Esos son los pilares de Steel Sword Story, una experiencia perfecta para quienes añoran los retos desalmados de la era de los 8 bits.

De precioso pixel-art hecho con Pixel Maker MV, incuestionable dificultad y acción frenética, Steel Sword Story continúa con el sanguinario legado de 1001 Spikes y consolida a 8bits Fanatics como un garante de desafíos crudos. Hasta que llegue, puesto que todavía no hay fecha concreta, te recomiendo que acumules mandos de sobra. Romperás más de uno. También puedes probar su demo gratuita, ya disponible en Steam.