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Tiny Dragon: cómo cuidar a tu dragón

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Hay quien suele reducir lo indie a una mera etiqueta, una descripción genérica para un mismo tipo de videojuegos. Normalmente, se trata de juegos bidimensionales, con un pixel-art trabajado, cierto aire retro y un presupuesto muy reducido. Una visión reduccionista que, como tal, obvia lo vasto del concepto. En lo indie tienen cabida títulos trepidantes que encajan con esa descripción, como Celeste y Dead Cells, pero también obras radicalmente distintas. Pienso en Tiny Dragon, un humilde juego gratuito que, lejos de emular la tensión y dificultad de las recreativas de antaño, tan solo quiere que nos relajemos cuidando de un afable dragoncito.

La obra de Westmark no exige mucho más que atender al diminuto reptil para premiar al jugador con un ritmo calmado y la oportunidad de explorar la pequeña isla en la que habita el protagonista. Mientras el simpático lagarto curiosea a sus anchas, nuestra función es garantizar su alimentación llevando comida allá donde repose esta suerte de mascota virtual. Quizá ese último concepto, el de mascota virtual, sea el que mejor define la propuesta de Tiny Dragon. Heredero natural del legado de Tamagotchi, este pequeñindie solo aspira a que el jugador se relaje y disfrute cuidando de este ser de fantasía.

Por su estética, lo asequible de su isla, sus excelentes animaciones y magnífico uso de la iluminación, es un placer distraerse pasando un tiempo con el pequeño dragón. Tiny Dragon no propone mucho más, pero a veces tan solo necesitamos una excusa para evadirnos un rato. Y este indie brilla en ese sentido. Sobre todo tratándose de un juego gratuito y disponible en itch.io para que el regreso tras las vacaciones de Navidad te resulte menos cuesta arriba.