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Wandersong: la música salvará al mundo

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La violencia es básica en los videojuegos. No como lo plantea el grueso de los medios generalistas, acusando a la ludoficción de formar futuros homicidas, sino en términos de jugabilidad. Así lo reflejan los datos. En el E3 de 2017 se mostraron 133 obras, de las mayoría, 113, utilizaba mecánicas de combate para progresar en el juego y relacionarse con el entorno. Tan solo 20 títulos prescindían de la violencia como modo de interacción y apostaban por otras vías, como los puzles o la conducción. Como explicitan los datos de Pop Culture Detective, esta tendencia viene repitiéndose en las últimas conferencias. Sin embargo, algo está cambiando.

Poco a poco, pero cada vez son más los videojuegos que apuestan por otras formas de interacción, por brindar más herramientas para resolver los conflictos que los puñetazos y los disparos. Especialmente en el desarrollo independiente. El ejemplo más claro, adorable y reciente de esta nueva ola creativa es Wandersong. Prepárate a cantar.

Greg Lobanov se aventuró él solo a desarrollar Wandersong allá por 2016. Dos años más tarde, el pasado 27 de septiembre de 2018, pudimos disfrutar por fin del resultado de su encomiable labor. Repleto de color y desbordante de un humor encantador, en Wandersong asumimos el papel de un bardo con una tarea superlativa: nada más y nada menos que salvar el mundo. No es ningún héroe hipermusculado, ni tan siquiera un afortunado elegido por alguna espada todopoderosa, sino tan solo un humilde músico. En un alarde de optimismo y ambición, empero, eso no le impide querer ayudar a los demás.

Su única esperanza para que el planeta no se vaya al traste es aprender una melodía legendaria, la canción de la Tierra. Es la única forma de evitar que la diosa de esta diégesis pulse el botón de reiniciar y nuestra existencia termine tal y como la conocemos. Sin armas ni hechizos que le faciliten tal cometido, el bardo solo cuenta con su voz. Será con nuestro canto con lo que superemos los distintos obstáculos que impone el juego, híbrido entre puzle y plataformas. Las notas multicolor emanarán de nuestra garganta al inclinar el stick derecho en una de las ocho direcciones posibles, cada una correspondiente a una nota y a un color.

El resultado dependerá del público, amigo o enemigo. Habrá rivales contra los que servirá con orientar el stick hacia ellos, mientras que otros requerirán usar varios colores (o notas) para hilvanar una canción en concreto. Podemos cantar al viento para cambiar su dirección o a unas plantas para que nos permitan alcanzar zonas imposibles. Lobanov fomenta la experimentación como pocos otros autores, impulsando al jugador a que haga virguerías y cabriolas con el poder de la voz del bardo.

Eso se traduce en un diseño de niveles de sorpresa constante, en el que es complicado intuir qué ocurrirá si utilizamos determinada nota frente a un obstáculo concreto. Quizá nos dé por probar el botón de baile para que no ocurra absolutamente nada, pero incluso ahí nos encontramos ante un juego que merece la pena. Todo lo que sepa sacarte una sonrisa lo vale. Su idea de la valentía, de exprimir los dones que nos hacen únicos sin importar lo poco heroicos que sean, lo consiguió conmigo. Impredecible, siempre fresco, y maravillosamente cálido. Eso es Wandersong.

Disponible en PC, Mac y Nintendo Switch por 19,99 euros desde el 27 de septiembre, es uno de esos títulos que se lanzan con el sello de GOTYndie grabado a fuego. Candidato firme, como mínimo, a arrancar una sonrisa inesperada a quien lo juegue.