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WarGroove: el heredero de Advance Wars

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Una de las mayores virtudes de lo indie es su capacidad para rescatar géneros caídos en el olvido. Siempre recurro al ejemplo del metroidvania porque es el que mejor explicita cómo el desarrollo independiente se ha especializado en revitalizar jugabilidades. En tiempos de ostracismo absoluto para el género apadrinado por Samus Aran y los Belmont, una miscelánea de indies, desde Cave Story hasta Hollow Knight, protegieron el legado del metroidvania. Esa lógica responde, en gran medida, a la nostalgia. Parte de los desarrolladores independientes de la actualidad crecieron con Metroid y Castlevania, por lo que sus primeros trabajos no podían sino honrar al género que tantas alegrías y horas de diversión les brindó en su infancia. Dicho razonamiento explicaría también, por ejemplo, por qué abundan los plataformas 2D y triunfa el pixel-art reminiscente de los 8 y 16 bits. O, en el caso de este texto, por qué los creadores de WarGroove imitan la fórmula de Advance Wars, icono de la estrategia a principios de milenio.

La obra desarrollada y distribuida por Chucklefish no oculta su amor por Advance Wars. Como el título con el que Intelligent Systems sorprendió a todos allá por 2001, este indie es un RPG táctico por turnos. En su modo campaña encarnamos a Marcia, protagonista de WarGroove e hija de un rey al que acaban de asesinar. La pérdida de su progenitor la impulsa a viajar por el reino en busca de alianzas con las que vengar al monarca y enfrentarse al enemigo final. Una atención al argumento que sitúa al título de Chucklefish a medio camino entre los ya citados Advance Wars y los Fire Emblem, de los que también toma prestado elementos como la ambientación medieval.

WarGroove no es un título de estrategia revolucionario y excesivamente desafiante, al menos al principio, pero cumple todo lo que se propone con una solvencia pasmosa. Es una puerta de entrada idónea para los menos familiarizados con el género de la táctica por turnos, con una curva de dificultad diseñada para crecer con el juego y llegar al final de las 30 misiones, el tramo más difícil, con la habilidad necesaria. Esa es una de sus mayores virtudes, amén de la diversidad de modos que propone. Lejos de conformarse con ofrecer una campaña solvente, WarGroove también incluye un modo puzle en el que superar pequeños retos en un solo turno. Sin embargo, su mayor atractivo radica en un modo multijugador que garantiza centenares de horas de juego, sobre todo por la posibilidad de crear y descargar mapas y campañas. Es ahí donde más se diferencia de los referentes expuestos y donde más margen tiene para calar entre los aficionados al RPG táctico.

WarGroove está disponible para PC, Xbox One y Nintendo Switch desde el 1 de febrero de 2019. En PS4, por el momento, habrá que esperar. En el caso de Switch, plataforma en la que lo he jugado y probablemente la que más encaja con la propuesta de lo nuevo de Chucklefish, este indie está disponible en la eShop a un precio de 16,99 euros.