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Yuppie Psycho: distopía laboral y terror corporativo

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El trabajo dignifica. Y una mierda. Bastan dos frases y muy poco decoro para resumir la tesis que defienden autores como Paul Lafargue y Byung-Chul Han, críticos con la concepción más extendida del empleo. La cosmovisión neoliberal pervierte virtudes como el esfuerzo y la constancia, normaliza lacras como la precariedad y la autoexplotación y alumbra neologismos vomitivos como las trabacaciones o los trabajadores pobres. El discurso imperante, la cantinela con la que se nos ha educado, invita a creer que el trabajo dignifica, que el sobresfuerzo te convierte en una persona mejor y que vivir agotados física y existencialmente es gratificante. Son axiomas que no toleran crítica alguna, puesto que machaca a cualquiera que opine distinto. Se trata de mandamientos tan extendidos que es harto complejo encontrar voces discordantes, alguien que plantee que nos pasamos la vida trabajando con escasas posibilidades de movilidad social y en condiciones cada vez más precarias. Alguien valiente, que responda "y una mierda" cuando se le diga que el trabajo dignifica. Alguien, en definitiva, como Baroque Decay y su nuevo juego: Yuppie Psycho.

Los creadores de El Conde Lucanor, un indie que jamás se recomienda lo suficiente, reafirman la apuesta del estudio por el terror y el pixel-art con su nuevo título: Yuppie Psycho. Se trata de una distopía laboral en la que Brian Pasternak, un joven en cuyo currículum abundan los trabajos temporales y mal pagados, recibe una oferta de empleo de Sintracorp, la empresa más puntera del planeta. En su primer día, Brian descubre que no se dedicará a llevar cafés ni se le pagará con visibilidad. Mucho peor. Nada más llegar, este pobre becario debe matar a la bruja que hizo triunfar a Sintracorp, pero que ahora está causando el terror en sus oficinas.

En cualquier otro medio, hablando de cualquier otra obra, tendría razones de sobra para elogiar a Yuppie Psycho. Podría centrarme en su delicioso pixel-art, una oda a los 16 bits y heredado del ya precioso apartado artístico de El Conde Lucanor. O su portentosa banda sonora, cortesía de Michael 'Garoad', uno de los compositores de VA-11-Hall-A. También elogiar sus referencias al anime o a autores como Lynch, Cronenberg y Tsukamoto. Por supuesto, aplaudir la manera en la que este indie bebe de otros grandes videojuegos de terror como Silent Hill plagando las oficinas de Sintracorp de puzles, exploración, sigilo y combates puntuales. Sin embargo, aunque lo nuevo de Baroque Decay goza de todas esas virtudes, ni este es "otro medio" ni Yuppie Psycho es "cualquier otra obra". Por encima de todo, este indie ha llamado poderosamente mi atención por la valentía con la que reflexiona sobre la cultura corporativa.

Cada oficina de Sintracorp, cada diálogo con sus empleados y cada una de las terribles criaturas que pueblan esta distopía encapsulan una profunda crítica al capitalismo. Yuppie Psycho es pura contracultura, un videojuego que no teme mostrar el lado más oscuro de nuestra forma de entender el trabajo. A lo largo del título y tan solo en su primer día, Brian padece acoso, amenazas, depresión y estrés. Tampoco faltan las dosis de ultraviolencia, gore, monstruos asesinatos y suicidios. Una miscelánea de penurias con las que Francisco Calvera, diseñador de este indie, ha querido reconstruir su experiencia en una gran empresa, justo antes de dedicarse plenamente al desarrollo de videojuegos en 2013. Yuppie Psycho tiene mucho de obra de terror fantástico, pero también de crudo retrato de nuestro tiempo. Y eso, si me preguntáis a mí, es lo que de verdad da miedo.

Más allá de las raíces españolas de este indie, del precedente de El Conde Lucanor o de todas las virtudes citadas anteriormente, Yuppie Psycho merece nuestra atención por atreverse a hablar del lado tóxico y nocivo del trabajo. Un ejercicio de capacidad crítica admirable que, bien complementado en lo jugable, hará de Yuppie Psycho uno de los indies más interesantes de 2019. Para confirmarlo habrá que aguardar al 25 de abril, fecha de su debut en Steam, y un poco más -todavía sin fecha confirmada- si se quiere disfrutar de su propuesta en consolas.