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Dad Quest y la magia de lo absurdo

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Pese a su indudable calidad, parte de la gracia de Shovel Knight nace de su planteamiento, un mundo medieval donde los caballeros se lían a palazos en lugar de blandir afiladas e imponentes espadas. No es más que un toque estético, pero la susodicha pala le da ese qué al juego que te hace fijarte en él. La épica se convierte en sátira, y eso es maravilloso.

Dad Quest tira por la misma línea del caballero de la pala y te planta en una aventura en la que un padre utiliza a su hijo como arma arrojadiza. En su epopeya hacia la mítica Isla Padre (traducción literal, pero que ojalá sea la definitiva si el juego se traduce), monstruos y otros padres con sus respectivos hijos intentarán evitar que eduques a tu hijo en el buen camino del padre. ¿Todo muy lógico, no?

En este simpático plataformas con mucho empeño en la puntería, el protagonista, que desde el estudio aseguran que también puede ser mujer, lleva a su hijo en brazos como quien lleva una barra de pan. El niño, la munición del juego, es indestructible y lo justifican argumentando que “en el mundo de Dad Quest, los niños no sienten dolor y no hay nada que les guste más que ser lanzados. Cualquier buen padre sabe que un hijo volador es un hijo feliz”. Partiendo del tono del juego, encontrarte con balas humanas que se convierten en ‘shurikens’ o en ‘Kame Hames’ ya te parece normal.

A nivel estético, Dad Quest transmite ese frenetismo ‘pixel art’ arcade que tan bien saben utilizar obras como Nuclear Throne o Hotline Miami, aunque con reservas (es más limpio y hay menos partículas en movimiento). Si hubiese que ponerle un referente sería Guacamelee!, por eso de mezclar el plataformeo con la agilidad y los enemigos con barra de vida. Pero el juego sabe ser distinto.

Mientras escribo esto, acaba de lograr la financiación necesaria en Kickstarter. Como ya se ha dicho, su toque de genialidad nace de lo absurdo que resulta que un padre se dedique a utilizar de bumerán a su heredero. Casi todos los juegos tienen un punto irracional, la diferencia aquí es que en lugar de esconderlo, Dad Quest lo lleva a su favor. El juego ha conseguido llamar la atención, ahora le queda lo difícil, que haya merecido la pena.

Podéis consultar más información de Dad Quest en su página de Kickstarter.