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Gamescom 2016 - Dropzone

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La comunidad de los RTS es de las más estáticas, todo el maldito mundo sigue jugando a StarCraft”. Que estas sean las primeras palabras que salen de la boca de alguien que te intenta vender su juego, un juego del mismo género, te deja bastante claro que lo que vas a ver será algo diferente, o debería serlo si son ciertas. Lo cierto es, que tras ver cualquier vídeo de Dropzone pareces estar ante un MOBA, no un juego bajo el concepto clásico del 1 vs. 1.

Una vez superada la rotura de cadera inicial, empiezan a llegar las primeras notas llamativas dentro de una partitura que todos conocemos. Sí, hay dos bandos en un escenario relativamente pequeño. Sí, hay diferentes tropas con habilidades únicas que, además de vérselas con otros jugadores, también ganan experiencia acabando con enemigos controlados por la IA; el famoso concepto del enfrentamiento orgánico que tanto se vende ahora, vaya. Pero no, esto no va de acabar con el núcleo del rival ni de dominar un héroe. Dropzone va de gestionar una patrulla.

Resulta curioso que el juego tenga todos los elementos para acoger hasta a 6 jugadores pero que se autoimponga centrarse en el duelo tradicional, como también sorprende lo bien que sale airoso de ello. Tres soldados para cada una de las cuatro clases (tanque, artillero, mecánico y otra clase más de la que todavía no puedo hablar), cada uno con la posibilidad de cambiar sus distintas habilidades activas y pasivas, ofrecen un interesante cóctel. Como detalle curioso, cada pequeña modificación altera el aspecto visual del personaje. Son esas cositas que juntas hacen mucho, pero imagino que aquí también cumplen un propósito estratégico para el rival.

Lo que te acaba de encender la chispa de la curiosidad es saber que en 15 minutos se descubre todo el pastel. En el margen superior de la pantalla hay un marcador para cada bando y hay distintas maneras de apuntarse un tanto o más. Es simple, pero a la vez ofrece la profundidad suficiente para atraer una porción de esa comunidad estática de jugadores de la que nos hablan sus creadores. Lo he probado, varias veces, unas cuatro partidas en apenas una hora. Si las ventas funcionan y recibe el apoyo adecuado de sus creadores, Dropzone puede ser algo grande. Los galones los merece, desde luego.