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Racing Apex es el hijo indie de Interstate 76 y Virtua Racing

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Hace casi seis meses que no se sabe nada The 90s Racing Game y, aunque su autor asegura que está trabajando en ello mientras publica jueguecitos como The TakeOver —otro homenaje retro, esta vez a los beat’em ups callejeros al estilo Streets of Rage—, todo el mundo sabe que los juegos que no generan noticias ni movimientos promocionales en medio año es muy probable que hayan muerto o estén en proceso de hacerlo, enmarañados en algún tipo de limbo del desarrollo. Espero equivocarme con este, pero si se da el caso hoy tenemos a mano una propuesta que podría ocupar perfectamente su espacio. Se titula Racing Apex y necesita dinero desesperadamente.

Racing Apex tiene el mismo tipo de intención homenajística, pero aporta algo un poco distinto en su propuesta. Sus polígonos sin texturas y su ritmo enloquecido son una clara alusión a juegos como Virtua Racing, Daytona USA e incluso SEGA Rally, el tipo de conducción eminentemente arcade y muy japonesa en su puesta en escena que copó los salones recreativos de los noventa con sus enormes máquinas de asiento y volante. Pero además también echa mano de un género como es el combate de vehículos, con menos referentes y una clarísima fuente de inspiración que también tiene gran influencia en su faceta visual: Interstate 76. La combinación es maravillosa sobre el papel e igualmente retro en sus dos vertientes.

Quizá lo más interesante de Racing Apex, de hecho, no sea tanto la mezcla de mecánicas como el concepto visual de reproducir estéticas de otra época con los medios técnicos actuales. Es como si el juego respetase solo ciertos grandes rasgos (polígonos, colores chillones y planos, cierto ángulo de cámara y una sensación de velocidad tan artificial como vertiginosa) y convirtiese el resto en algo mucho más fluido y a la vez más afilado y sólido, como una restauración. Se añaden convenciones de hoy en día como el multijugador online, los ciclos de noche y día o un gráfico de daños en el coche y el resultado del cóctel puede ser una delicia.

Eso sí, la gente de Lucky Mountain Games va a necesitar un buen empujón económico si quieren que el juego acabe existiendo. Su campaña de Kickstarter está a poco más de dos semanas de terminar el plazo y llevan menos de un 10% de las 35.000 libras esterlinas que vienen solicitando. ¡Hagámoslo posible!

Podéis consultar más información en su página de Kickstarter.